Desaparecida

2008/07/06

Me desaparezco, por tiempo indefinido porque ya no sé escribir lo que siento.

Mis pensamientos se encuentran con la barrera de mis dedos y chocan ante el miedo a los ojos conocidos.

Me espero...

Only a Woman's Heart

2008/04/27


Después de una adolescencia en la que mis sueños transcurrían sobre los verdes campos de Irlanda, olvidé poco a poco la música que hizo que la vida me fuera quizá un poco menos dura.
Conocedora de Mary Black nunca supe ni investigué quién era la otra voz y compositora de esta canción:


Hoy a las 8:30 conoceré a la otra mitad. Y quizá vuelva a sumirme en aquella tranquilidad que me acompañaba cada mañana camino del autobús que me llevaría al colegio, donde intentaría mejorar mi macarrónico inglés. Nunca he vuelto a sentirme tan llena de sol como en un país en el que casi brillaba por su ausencia pero que, cuando aparecía, el verde resplandecía hasta el punto de arrebatar la respiración de una amante de la naturaleza.
De mientras, espero algún día poder volver a sentarme en los "greens" a buscar tréboles de cuatro hojas.

Me aburro... mucho

2008/04/16

Últimamente me aburro un montón durante la semana. Pianoman está en tierras aragonesas, mi madre con un esguince y yo no sé ni que hacer para pasar las tardes.

Menos mal que hoy Mr. Ed a tenido a bien presentarme a un grupo que no conocía, jeje, aunque al cantante sí :) y como no tengo nada que contar comparto con vosotros una cancioncilla.


Tutoriales varios

2008/04/15

Últimamente me paso el día husmeando en la red en busca de suculentos tutoriales que puedan arreglarme la vida, o en su defecto, alegrármela. Lo malo es que una es un tanto inconstante y un mucho caprichosa y salta de un tema a otro sin pararse demasiado. Primero olisqueo mi presa, la rodeo y me embobo en sus colores y maravillas y decido que quiero jugar con ella. Tras unos pequeños bocados y pellizcos revoltosos termino por cansarme de menear la perdiz y la abandono a su suerte toda baboseada. Cada año (por elegir un lapso de tiempo) es una cosa, si bien comencé con la bisutería, no tardé en pasar a la arcilla polimérica, a los broches de fieltro, pasando por diversos intentos de consagrarme en el mundo de los tutoriales photshopianos, y más tardíamente en illustrator que no deja de ser un dolor de cabeza que no termino de aplacar, acabando con un intento no del todo fallido de crear múltiples e invisibles blogs a mi imagen y semejanza, es decir, vagos, a base de hurgar en el css. Porque una se limita a eso, a engullir tutoriales y a poner una pizca de su parte, pero no termina de leerse el manual, el oficial sí, ni en molestarse en aprenderse las reglas. Para qué, con lo divertido que es cacharrear!!! Eso sí, sin romper nada.
Para los curiosos, a continuación os pongo una lista de mis lugares de recreo, por si alguno consigue llegar a la excelencia y hacer un tutorial para alegría y alborozo de aquesta pececilla. Aviso que algunos están en "inglis pitinglis" y bueno... alguno en japonés, pero una con los dibujitos se entiende:

CSS:

PHOTOSHOP & ILLUSTRATOR:


Un poco de to' lo anterior:


INSPIRACIÓN o musitas revoloteando:


BISUTERÍA & FIMO:

Y hasta aquí parte de mi sabidurida... no pongo más porque de algunos ya no tengo ni la dirección y en algunos casos ni siquiera existe!! Y bueno, porque... es que son muchos!!! Pero si alguien tiene interés en algo que pregunte.

Erradicando treces de abril

2008/04/13

El tiempo lo cura todo dicen, y puede que sea verdad, pero como con cualquier herida fea siempre queda cicatriz. Algunas más visibles que otras. Y no hay peor cicatriz que aquella que duele según miras el calendario. Porque cada año se repite. Un día escuché que se debiera erradicar la manía de establecer aniversarios y no puedo estar más de acuerdo. Porque por mucha memoria de pez que se tengan hay cicatrices que duelen cada madrugada del 13 de abril.

Y lo peor es que siempre me pilla despierta.

Sueños inconclusos

2008/04/06

En el cartel luminoso unas letras amarillas parpadeaban con furia para indicarle que tan sólo un paso le separaba del fin. Estaba justo tras la línea de baldosas en relieve, cerca del borde y mientras el viento de los vagones despeinaban su flequillo, se dio cuenta de que apenas había sentido nada. Solo había faltado un paso y ni siquiera se había asustado.
Habían cambiado demasiadas cosas desde la última vez que había escuchado aquella canción en directo. Cosas y años. Se retrotrajo a una temprana adolescencia tumbada en la hierba sintiéndose infeliz. Pero entonces soñaba. Con aquellos sueños intactos, fruto de una imaginación exagerada. Después desaparecieron, sin avisar. Una mañana despertó y estaba hueca. Con el tiempo recogió los pocos retazos que pudo encontrar de aquellos sueños y los atesoró en su interior, tal cual, inconclusos. La vida le había enseñado que todo podía cambiar en tan solo un segundo, sólo con un paso adelante. Tenía suficientes sueños para sobrevivir pero se negaba a definirlos. Tenía miedo de hacerlo.
Últimamente tenía miedo a demasiadas cosas.

Empanada

2008/03/31

¿Cuántas veces sequidas puede un ser humano equivocarse al escribir una contraseña?

En mi caso más de diez, y lo cojonudo es que me obceco en escribirla mal y no salgo de ahí.

¿Cuántas contraseñas no usadas habitualmente puede recordar un ser humano?

En mi caso pocas. Da igual lo intuitivas que fueran cuando las creé. Siempre me falta un detallito.
Lo peor de todo es que tengo varias diferentes, unas 5 combinadas con otros tantos login.

¿Cuántos cuentas de correo puede llegar a tener una empanada como yo ?

Pues...el de clase, el del departamento, el de siempre, el primero de gmail, el megafashion para el currículum que algún día terminaré de escribir, el de este blog, el de otro blog que estoy construyendo...

¿Otro blog? Pero si ni siquiera mantienes al día éste!!


Así es la vida. Una se entretiene como puede.

Por cierto he encontrado un lugar donde aprender idiomas sin mover mi culo de la silla, jeje, y parte de las lecciones son gratis. Eso sí, a repetir como un loro. Yo de momento repaso mi alemán. Lo intenté con el chino, pero creo que era demasiado pedir.

Día 21 de Febrero, París (I)

2008/03/11

Prometí contar mi viaje a París. Bueno, en realidad me prometí a mí misma que redactaría nuestro viaje (Pianoman y servidora) a París ya que tras el empacho de anécdotas, monumentos y pateadas a la ciudad era muy probable que me olvidara de la mitad o más. Y bueno, ya que lo he escrito, ¿por qué no compartirlo? La verdad es que no he terminado, así que lo iré publicando según vaya redactando. Lo mismo nuestro viaje (y meteduras de pata) ayudan a alguien ;)


Pues bueno, allá va el primer capítulo de la serie:


LLEGADA AL AEROPUERTO


La llegada al aeropuerto de Charles de Gaulle, Roissy o CDG o como lo quieras llamar fue la mar de tranquila. No hubo peleas por coger el carrito y las maletas llegaron en imperfecto estado. Prueba de ello fue que la cinta de mi bolsa-sin-ruedas estaba rota (o descosida para ser más exactos). A la bolsa no le crecieron ruedas, una pena la verdad. Menos mal que había carrito porque de la salida del aeropuerto hasta la estación de RER había un paseito (en aquél momento no éramos conscientes de que nos encontrábamos en la CDG3, pero esa es otra historia) . Todo cubierto eso sí, que Francia es un país civilizado. En fin.

Una vez llegados a la estación comienzan nuestras dudas. La pececilla de repente es consciente de que las cosas están escritas raro y que no sabe ni lo que hay que hacer. Pianoman por su parte observa cartelitos. Pececilla observa a Vicente (donde va la gente). Tras sendas observaciones, decidimos coger un billete para la zona B (del RER , por si alguno se acaba de desubicar) para lo cual nos servimos de la tarjeta de crédito de Pianoman. Importante detalle el de tener moneducas sueltas porque no acepta billetes. Lo digo porque, esto nos dio algún problemilla más adelante. De casa teníamos aprendido que era importante no sólo leer el destino del tren sino también las paradas que realizaba puesto que no las cubría todas en todos los viajes. Tras deducir el andén al que teníamos que acceder llamamos a casa. De mientras llegó un tren al que todo el mundo subía (los de Vicente con maletas) así que aunque no estábamos del todo seguros allá que nos subimos. Había sitio para sentarse pero las maletas eran algo voluminosas como para colocarlas en las balditas de la parte superior así que en mi caso opté por meterla entre mis piernas por debajo de mi asiento (por favor, mentes sucias absténgase de funcionar). Todo iba bien, hasta que llegó un francés y quiso sentarse enfrente. Ahí entré en tensión. El señor literalmente trepó para poder colocarse en el asiento colocando uno de sus pies en un pequeño resalte que se situaba al lado de la ventana. Yo seguía en tensión... con lo bordes que me habían dicho que eran los parisinos. El señor sonrió y yo se lo agradecí poniendo ojitos corderiles.


Continuó nuestro viaje que se dirigía nada más y nada menos que hacia la parada “Gare du Nord” o estación del Norte. Era difícil disfrutar del viaje teniendo en cuenta que para evitar pisar con mi maleta el pie del señor de enfrente la tenía sujeta a pulso de las asas. Para que el viaje se hiciera llevadero un lugareño decidió compartir la música de su móvil, tipo reaggeton pero en plan árabe (siento no ser más concreta pero es que no sabría definirla). Para colmo y no conformándose con el conciertito decidió colocarse en mitad de la puerta que unía los dos vagones del tren. Sí esas que al de un tiempo se cierran a no ser que un tipo les de una hostia bien dada, pues esas. Entonces el francés situado en el asiento de enfrente comenzó a lanzar miradas furibundas y algo asesinas al joven (sí era joven) en cuestión, por lo visto con la música no podía concentrarse en la lectura del periódico. Viendo que el chico no se enteraba de que molestaba al personal y cuando pensaba que el francés se lo iba a cargar, éste se limitó a pedir dulcemente al jovenzuelo que por favor bajara la música un poquito. Éste, muy amablemente le obedeció y todos ganamos en salud. Y yo me quedé patidifusa. ¿Había visto o más bien, oído bien? ¿Sin gritos, insultos ni aspavientos varios? ¿Con un simple por favor? Yo que ya había preparado los músculos para saltar a un lado por si hacía falta... En fin, que prometía ser un viaje pacífico. Tras varios minutos en los que Pianoman and I nos dedicamos a observar el paisaje llegamos a una estación, Paris Nord y Pianoman se dispuso a levantarse. Pero una que es una histérica y que si no ve “Gare du Nord” no se fía un pelo (y encima no sé donde había leído algo de Châtelet y se me fue directamente la pinza) puso cara de que la querían engañar. El parisino de enfrente, al ver la duda reflejada en mi cara de petarda-de-pueblo sonrió con cierta condescendencia indicándome segundos antes de que el tren parara que efectivamente, Pianoman tenía razón, a lo que respondí con un “merçi” algo afectado al intentar sacar mi maleta sin herir a nadie.

El final de un túnel

2008/03/09

Cada uno celebra las cosas a su manera, y las celebraciones duran lo que tengan que durar.
Así como Pianoman celebra por triplicado su cumpleaños así una acapara la atención en la tercera de las celebraciones aprobando la última de sus asignaturas. Y el pobre ve cómo por segunda vez eclipsan sus bien cumplidos 27 añazos. La primera vez fue por culpa de una criaturilla de apenas 5 cm. Sip, 5 cm contra 180 cm y gana el pequeño.
Pero Pianoman sabe perdonar, aunque con el dolor de muelas todo se vea de otra forma.
¿He mencionado que tan sólo un proyecto fin de carrera me separa de ser Ingeniera?
Y anoche lo celebré, con ellas, empezando la noche sin ganas y amaneciendo en un autobús de vuelta a casa...
Y hoy chocolate, chocolate y chocolate... ni dietas ni nada, que no todos los días una mira los apuntes de la uni y sonríe.
A mi derecha "Sexo en Nueva York" de Candace Bushnell

De vuelta

2008/03/05

Hace más de una semana que volví de París y no he sido capaz de escribir nada. He postpuesto la entrada hasta poder terminar el resumen del viaje con Pianoman a la ciudad de la luz (o del amor, para gustos supongo) pero la inspiración se me ha ido por otros derroteros y he acabado amasando fimo a las tantas de la noche. Soy tan vaga que ni siquiera he sacado foto al resultado. Pero lo haré... algún día.
Aquí en mi cubil hay noticias, novedades... pero el cielo gris me ha abducido inyectando una dósis de tremenda apatía.
Necesito salir de casa, pero las cadenas pesan demasiado, estoy más cómoda atada a mi silla.
Y derrepente siento la necesidad de cambiar la apariencia de este blog, se parece demasiado a mí y me aburre. Quizá cuando tenga más ganas...
Aún me falta una nota por saber...

Flying

2008/02/21

To ...

Lobos con piel de borrego, o borregos que se creen lobos

2008/02/18

Casi un cuarto de siglo dedicada a no decepcionarle, sin apenas pararme a pensar en lo mucho que él me ha decepcionado a mí.
Hoy he cortado uno de los pocos hilos que me unían a él, tanto tiempo dudando con las tijeras en la mano, me he decidido por fin. Ya solo queda uno, una fibra casi transparente pero fuerte, anudada mil y una veces al rededor de mi cuello. Él tira de esa fibra sin compasión y yo le sigo, aparentemente sumisa, con las tijeras a buen recaudo en mi corazón.
Me doy un año
Un año en el que preparar mi liberación definitiva.
O mi suicidio económico.
Me da igual.
Un año y no más.

5.0

2008/02/14

Todavía me sorprende mi habilidad para crear pensamientos incapacitantes. Cuando algo nuevo se presenta ante mí el primer pensamiento que aparece en mi mente es:


No puedo



Después vienen todas las escusas que se puedan encontrar no vaya a ser que alguna parte de mí me lleve la contraria.
Lo peor de todo es que no siempre son cosas ante las cuales es normal arredrarse, cosas tan normales como pedir un café en una cafetería totalmente nueva, apuntarse a un gimnasio sin haber estado antes en uno (no puedo más que imaginarme al enemigo observando cada uno de mis torpes movimientos, mi intento de colarme en el vestuario de chicos pensando que era el de chicas o entrando en mitad de una clase que no era la mía), incluso algo que realmente me ilusiona como planear nuestro viaje a París, me supera.
Llevo tanto tiempo tirándome piedras que me cuesta pensar que no soy tan inútil como para no saber entender un mapa (cuando en mis años mozos se me daba bastante bien, incluso en el monte, era capaz de ver aquellas señales de colorines pintadas en el árbol más recóndito que nos ayudaría a encontrar el camino hasta un tesoro secreto). Que puede que me líe de vez en cuando, por supuesto, sobre todo con el despiste que llevo encima, pero que con eso no se acaba el mundo, ni siquiera el mío.

Poco a poco voy superándolo, sobre todo después de lo siguiente:

Siempre me quejo de que no tengo suerte, y parece que el destino, cansado de escuchar mis quejas y lloros se ha decidido a llevarme la contraria (con lo poquito que me gusta eso). Nunca un cinco me pareció tan atractivo y el punto cero tan sensual. Tuve que comprobar unas tres veces que lo que estaba viendo era real, incapaz de articular sonido alguno, seguí la curva del cinco menos esperado de mi historia universitaria (que es larga... demasiado larga). Aún me relamo con una victoria totalmente inesperada, mientras un rubor se extiende en mi cara al recordar cómo en mi derrota anticipada he machacado a Pianoman sin compasión. Y temo que piense que me quejaba sin más. Sinembargo la magnanimidad de este profesor, al que debían pitarle los oídos insoportablemente desde el examen, es algo totalmente inaudito en San Mamés. Eso o hice el examen en plena inconsciencia y no recuerdo haber hecho algunos ejercicios... Tengo memoria de pez, pero no tanto!!

Por lo demás creo que me voy a ver un documental de París, para ubicarme un poco y en cuanto sepa qué horarios me deparan este cuatrimestre sin clases pero con proyecto por hacer, me apuntaré a un gimnasio tras interrogar a algunas de mis amigas más curtidas en esos temas.

Vecinos, secretos y bufones

2008/02/11

Primer día de labor, sin labores.
Primer día de libertad.


Y ya tengo dos libros entre mis manos, algún documental de París para ir abriendo boca, y tres capítulos de Prison Break que me quedan por ver.
Hoy me he escabullido sigilosamente de casa para dirigirme a la biblioteca con mi madre, que según ella tiene mono de hija. Tras subir los tres pisos que la separan de la calle y a punto de pisarme la lengua, he entrado triunfal en la gran sala gris. Mi memoriadepez me impide recordar los libros que tanto tiempo llevo esperando leer, así que en un día como hoy, en el que no era plan de aburrir a mi amorosa madre, me he dirigido a la mesa de "sugerencias" y allí lo he visto. Entre tantos otros. Pero el título ha sido más que suficiente para llamar mi atención: "El vecino de abajo" de Mercedes Abad. Aunque en mi cabeza resonaba más bien, mis vecinos de al lado...
Es la historia de una traductora que ve cómo la paz y armonía de su ordenada vida se ve interrumpida por las obras que realiza su vecino de abajo. Una mujer pacífica que a partir de este momento solo piensa en aniquilar a su vecino.

Podría ser la historia de una estudiante que se enfrenta a un bloqueo mental extremo en los exámenes, que mientras estudia comienza a escuchar a las 11:30 de la noche una dulce y estruendosa flauta. La música, lejos de amansar a la fiera, consigue que ésta se plantee cómo probocar una dulce muerte a aquella que osa molestarla. Aunque nada comparado con las fiestas y algarabías de algun que otro vecino un sábado hasta las 00:30. Tan alto gritan, saltan, golpean y se ríen que apenas si puede escuchar sus propios pensamientos...

En fin, una se ve reflejada donde quiere.

Del segundo libro poco puedo decir, puesto que ha sido elegido precisamente por la palabra bufón, porque una se siente graciosilla: "Filosofía para bufones" de Pedro González Calero.

Ah, por cierto... ayer revelé mi mayor secreto, Él ya lo sabe... Porque su hija ya tiene casi 26 años y ya vale de tratarla como si tuviera 6.

Sol de invierno

2008/02/10

Me gustan los días soleados de invierno.

Aunque por el bien de nuestros pantanos preferiría que lloviera un poco más.

Aun así agradezco los rayos de sol, esos que acarician sin abrasar la piel, los que reconfortan tras varios días de encierro. Me gusta sentarme en el suelo ante el gran ventanal de la habitación de mis padres. Tienen suerte, su habitación da al sur, la mía al frío norte. Me siento sin hacer nada, aunque alguna vez me he llevado un cojín y unos apuntes para robarle un poquito de alegría al día.


Han sido unos exámenes horribles. Nunca fueron divertidos, pero esta vez ha sido diferente. No luchaba solo contra ellos si no contra un rival aún más fuerte y temible.


Contra mí.


Hoy he tenido una pesadilla, soñaba que me quedaba sola conmigo misma, enfrentada cara a cara con ella en una habitación fría.


No sé cuándo perdí su amistad, pero tengo que recuperarla. De momento dejo que los rayos del sol nos acaricien, mañana tal vez le lea un libro. Quizá así la aplaque. Tal vez comience el broche que tanto tiempo lleva esbozado en una hoja llena de garabatos y fórmulas sin sentido. Quizá si la mimo un poco... Quizá algún día se crea que la quiero y confío en ella.


Vuelvo a mi ventana antes de que comience a llorar de nuevo. Estoy bien, solo es tensión acumulada y unas pocas gotas de alcohol en sangre.


Prometo responder mails a comienzo de semana.

Saturación

2008/01/22

Entonces llega un fotón con una longitud de onda de 980nm, que excita al ión de Erbio y lo bombea la E3 en la que por lo visto no está nada cómodo y se nos rebaja a la banda metaestable E2. Aquí ya pueden pasar varias cosas, que el electrón se caiga solito , así espontáneamente, y se cree un fotón de 1550nm con la fase revirada o que cuando llega la señal de 1550nm con su fotoncillo feliz le toque las narices a un ión de la banda metaestable y este se caiga, creando a su vez otro fotón de la misma longitud de onda que el tocapelotas y encima la misma fase. Esto repetidas veces amplifica la señal. Claro. También puede pasar que Zaida entre en saturación, como el amplificador de las narices, y empiece a disminuir la ganancia.


Piensa en París, piensa en París, piensa en París, piensa en París, piensa en París.....

Por favor que acabe esta tortura yaaaaa!

Ayudar o no ayudar esa es la cuestión

2008/01/21

A veces la mejor ayuda
es no hacer nada.

.

.

.

.

.

Esta vez me ato de pies y manos.

Pero permíteme unas palabras antes de morderme la lengua por siempre jamás:

"Al final tenía yo razón"

y no veas cómo me jode.

Pausa

2008/01/14





Estoy cansada de esperarme.
De vivir en un mundo permanentemente en pausa.








Del mundo a la pecera